9 mitos del Ébola

Seguramente habrán escuchado que se ha producido un brote del ébola en ciertos países de la costa occidental de África, más concretamente en Guinea, Liberia, Nigeria y Sierra Leona. Al igual que se han infectado pacientes en Europa y EEUU. Y también habrán oído hablar de cómo de repente la principal exportación de estos países ha pasado a ser este susodicho virus del Ébola. Otras cosas que puede que hayas escuchado son:

1. Apenas se conoce al virus. Bueno, aunque es cierto que el primer brote importante apareció al final de la década de los setenta, se lleva desde entonces una intensa labor de investigación. Sólo hay que ir a un buscador especializado como PMC del NCBI para ver que al introducir “ebolavirus” nos aparecen unos 871 resultados. Y eso son sólo los artículos científicos que se pueden descargar.

9 mitos del Ébola

Virus del ébola.

2. Es fácil infectarse. Eso depende de para quién, el reservorio natural del ébola son las comunidades de murciélagos frugívoros, animales que no se caracterizan por su amplia domesticación. Sin embargo, cada cierto tiempo, alguien se dedica a manosearlo, ya sea para venderlo o comérselo, y entonces podemos tener un infectado. Este infectado puede dedicarse a intercambiar fluidos con otras personas: saliva, sudor, semen, sangre… Y entonces, ahora sí, tenemos varios infectados, pues ésta es prácticamente la única forma de transmitir al virus. En cualquier caso, simples medidas de profilaxis, como utilizar un condón, pueden evitar esto si quieres darte un baño de masas en estos países.

3. Tiene una mortalidad del 90%. En fin, los titulares apocalípticos venden desde que alguien dijo que el año 1000 de nuestro señor sería el último. Aunque es verdad que ciertos brotes han alcanzado esta impresionante tasa de mortalidad, también es cierto que han sido los que menos se han difundido, porque es difícil para un muerto el compartir sus fluidos con numerosas personas. El brote actual presenta una mortalidad del 60% según la OMS, pero también es cierto que es en países con dietas nutricionalmente bastante deficientes y un sistema sanitario continuamente al borde del colapso.

4. Las malvadas farmacéuticas se están aprovechando del ébola. Es obvio que si te dedicas a vender materiales que restablezcan a personas de enfermedades, te conviene que haya enfermos, pero el mundo ya tiene suficientes microorganismos como para hacer multimillonarias a numerosas empresas. Además, no existen vacunas contra el virus debido a que éstas tardan en pasar los protocolos de seguridad, así que, por ahora, no hay nadie del sector investigador privado que se esté lucrando en demasía. Lo que sí es cierto es que el miedo generalizado es un buen factor a la hora de pedir subvenciones con las que investigar nuevos fármacos.

5. Las terapias alternativas son eficaces contra el ébola. Antes, a esto se le llamaba selección natural pero ahora vivimos en un mundo que intenta ser más bondadoso… Es cierto que una persona en buen estado de salud va a superar con muchas probabilidades la enfermedad, pero de la misma forma que comer zanahorias no va a darte visión de rayos X el comer mucha ensalada ecológica-védica no te va a curar el ébola si tienes un sistema inmune de pena.

6. No existen terapias contra el ébola. Lo que no existe es una pastilla mágica que te cure al momento. Sí existen tratamientos eficaces y estandarizados como la sueroterapia, el problema es que si la infraestructura sanitaria es precaria, no sirven de nada.

7. El ébola se confirma mediante la técnica de la proteína C reactiva. Bueno, cada cual tendrá sus preferencias a la hora de hacer su trabajo, pero la mayoría de médicos e investigadores dirán que una PCR (reacción en cadena de la polimerasa) son mejores a la hora de detectar al virus. La PCR multiplica el ADN de las muestras para poder detectarlo con mayor facilidad, es muy específica, barata y rápida. Ahora bien, si buscas en San Google minutos antes de una rueda de prensa PCR, te sale tanto proteína C reactiva como reacción en cadena de la polimerasa.

8. Se necesitan medios extremadamente caros para evitar el contagio. Depende de hasta qué punto quieras evitar el contagio. Obviamente si te pones una escafandra las probabilidades de contagio son prácticamente cero, pero un gesto tan sencillo como lavarse las manos puede salvarte la vida. El problema es que en ciertos lugares el agua escasea, y si apenas pueden beber, menos van a utilizarla para el aseo. Una pregunta al azar: ¿Te lavas las manos antes de comer? En cuanto a los protocolos, se necesita tiempo para realizarlos de manera mecánica y es normal que a veces se produzca un fallo.

9. El ébola no tiene consecuencias una vez superado. Falso, el miedo es muy persistente y se ha visto que, una vez pasado el brote, los pacientes recuperados suelen ser marginados por la sociedad, llegándose incluso a la completa alienación del individuo en su otrora hogar.

 

 

Visto en papeldeperiodico.com


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