WhatsApp, ¿una app al servicio de los adúlteros?

Una fiesta, un encuentro casual, una sonrisa en el metro… Los avatares del destino nos preparan encuentros ocasionales con desconocidos y no hace tanto tiempo, aquellas miradas furtivas quedaban como munición para nuestra imaginación. Un sueño en vida en el que uno dibuja una realidad paralela con aquella musa que nos sonrió, pero luego vuelve a su realidad de familia e hijos. Una vida convencional tan satisfactoria que de repente se ve seriamente amenazada por los nuevos tiempos y sus avances.

Ahora, sin embargo, todo es más rápido y directo. La mirada furtiva puede generar una conversación y de ahí a la pregunta del millón: “¿Me das tu móvil?” Las posibilidades de llamar o recibir una llamada de esa desconocida resultaba hasta cierto punto remoto, pero… ¿y un WhatsApp? Es algo que parece evidente, pero ha tenido que llegar una institución para poner cifras al asunto: la aplicación de mensajería está detrás de la mitad de los divorcios que se celebran en Italia.

WhatsApp, ¿una app al servicio de los adúlteros?

WhatsApp, ¿una app al servicio de los adúlteros?

El dato nos llega desde la Asociación de Abogados Matrimonialistas de Italia y las palabras de su presidente, Gian Ettore Gassani, son casi apocalípticas: “Los amantes pueden intercambiar fotos comprometedoras de ellos mismos, y hemos visto a usuarios mantener hasta tres y cuatro relaciones paralelas en WhatsApp. Es dinamita”, reconoce. Pero… ¿hasta qué punto esta realidad es extensible al resto de los países?

No hay datos empíricos como los aportados por la asociación pero una búsqueda en Google nos da una idea de la magnitud del fenómeno. Maridos y esposas despechados recurren al gran buscador para obtener respuesta, y son muchas las respuestas, que confirman algo que parece evidente: WhatsApp es una herramienta perfecta al servicio de los adúlteros y una auténtica pesadilla para los despechados que ven a sus parejas en línea a horas intempestivas.

Lo cierto es que WhatsApp y similares, además de las redes sociales, allanan el terreno para facilitar los encuentros extraconyugales o esas canitas al aire. No hay casi riesgos y la respuesta es inmediata. “¿Te tomas un café?”, “¿comemos?”. Del inocente mensaje al encuentro bajo una aparente normalidad, pero que puede ir a mayores con gran facilidad. Lo cierto es que no puede ser más fácil, sobre todo si la media naranja no controla las nuevas herramientas o tienen una fe ciega en la relación.

Sin embargo, el fenómeno está causando estragos en las parejas y como apuntamos, hay hasta sitios en los que nos dan pistas sobre cómo pillar al adúltero que emplea las nuevas tecnologías para perpetrar la traición. Algunos de los consejos pasan por sospechar de multitud de contraseñas en móvil y ordenador, aunque posiblemente la más reveladora sea la evidente: el famoso pitido de Whatsapp y una respuesta rápida a horas poco convencionales.

Es cuando prende la llama de la sospecha cuando la parte afectada entra en un proceso obsesivo con el estado de WhatsApp. ¿En línea a esas horas? ¿No se conecta desde hace cuatro?, la angustia crece a medida que las excusas pierden solvencia. Para terminar de empeorar las cosas (o mejorar, según se mire), los creadores de WhatsApp decidieron incorporar la confirmación de lectura de los mensajes de forma que la excusa de “no lo leí” queda sin sustancia.

Pero WhatsApp es sólo la punta del iceberg en lo que al adulterio 2.0 se refiere: un estudio de la universidad de Indiana reflejó que muchos usuarios de Facebook emplean la red social para buscar amores pasados, posiblemente en un intento por revivir relaciones que son recordadas con nostalgia. Y como no podía ser de otra manera, hay multitud de herramientas al servicio de los afectados con las que pueden espiar al presunto adúltero. No soluciona el roto, pero al menos trabajan con datos objetivos.

 

 

Visto en diariotecnologia.es


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